dimecres, 26 de maig del 2010

Conversación interna.

(...)
- ¡Que estoy harta, joder! ¡De él y de sus putos recuerdos! ¡Que odio sus malditas huellas en mi corazón!
- Nunca pierdas el valor de seguir intentando levantar las rodillas del suelo, a veces y durante mucho tiempo tu cuerpo tiene más peso de lo normal y impide que te levantes. A veces, el culpable de ese peso que no deja que recobres tu equilibrio es el amor, a veces sin embargo, es el desamor. Y con éste último no sólo estás arrodillado, sinó que además tu cabeza tampoco puede mantenerse recta, tus ojos estan en constante búsqueda de aquellos ojos que una vez te volvieron loca, pero al fin y al cabo, al ver que no regresan, se quedan mirando abajo.
- ¡Y me lo dices a mi! Hace ya ocho meses que no levanto los ojos por miedo a verle.
- Pero le ves. Le ves y no eres capaz de decirle nada. Sólo piensas en llorar a solas, en recordar sus besos. En vez de cogerle de la mano, llevarlo donde nadie os vea y hablar con él durante horas, te acojonas y huyes de su mirada y su sonrisa. Huyes como si te fuera la vida en ello.
- ¿Y qué coño quieres que haga? ¿Espero a que venga su novia y le plante un beso? Sí, soy así. Tengo miedo de verlo, sé que no podría dormir durante muchas noches, sé que se escaparía mi lagrimilla.
- Pues háblale, dile que no puedes vivir más sin escucharle, sin abrazarle. ¡Díselo, vamos!
- No puedo, no soy capaz de mirarle fijamente y hablarle a la vez. No soy capaz de escuchar su voz con todo lo que siento.

- Y entonces... ¿qué quieres?
- Quiero que venga él y me diga que me echa de menos, que quiere saber de mi, que muchas veces espera que le hable, que le entretenga como en los viejos tiempos, que le haga reir y pensar...
"¡Bah, déjate de ilusiones y ponte a trabajar!" Interrumpió una voz en off que cortó mis pensamientos.

dilluns, 17 de maig del 2010

Desolación, soledad.

"Está cansado. Cansado de todo.
Entra en su cuarto. Coge la carátula de un CD y la lanza con fuerza contra el suelo. El plástico se parte. A la mierda.
Tranquilamente, se deja caer en la cama. Apoya las manos en la nuca. Cierra los ojos. Y, aunque no quiere llorar, cae rendido en su inmensa tristeza.
Lágrimas."

Cuantos días me siento identificada con ese chico. Cuantas veces me creo invisible y lleno mi almohada de lágrimas. Cuantas veces siento lo lejos que estás de mi, y cuantas veces recuerdo nuestros momentos. Cuantas veces recuerdo tus manos secando mis lágrimas, tus labios junto a mi cara, mi boca. Y cuando me doy cuenta que eres imposible, que eres un recuerdo más... desolación. Y cuando sé que nunca más voy a escuchar un tequiero saliendo de tu boca... soledad.
Hay días, como el de hoy, en que lo mandarías todo a tomar por saco. Hay veces, como la de ahora, donde darías mucho por dejar de ser la protagonista de esa historia de miedo que no hace más que mantener la tristeza encerrada en lo más hondo de tu corazón, allí donde solo has podido entrar tú.

Y las ganas de seguir adelante se empiezan a desvanecer, las lágrimas ya no se dejan vencer...

dijous, 6 de maig del 2010

Mi verdad.

¿Sabes lo que creo? Creo que una vez llega la tormenta, el sol no vuelve a salir. Solo se atreve a asomarse entre nube y nube. ¿Sabes que siento al verte? Una punzada en el vientre, un molinete de sentimientos. ¿Sabes que me pasa con tus recuerdos? Me matan, hacen que mis ojos se humedezcan. ¿Sabes que me pasa? Que te quiero, te deseo, te amo, te adoro, te sueño y te pienso. ¿De que me he dado cuenta? De que sin tí, nada es. Todo pierde sentido.
Camino con los ojos vendados, en un camino lleno de piedras que mis pies desnudos pisan. El camino se alarga, las piedrecillas se clavan en mi, siento el dolor... Aunque, a decir verdad, duelen menos esas heridas que la herida permanente que se formó un triste octubre cuando supe que nunca más podría acariciarte, besarte.
¿Que cuál es mi verdad? Mi verdad es que yo ya no espero que pase la tormenta, estoy aprendiendo a vivir bajo la lluvia, mojandome día tras día, mojando nuestros recuerdos momento tras momento.