"Está cansado. Cansado de todo.
Entra en su cuarto. Coge la carátula de un CD y la lanza con fuerza contra el suelo. El plástico se parte. A la mierda.
Tranquilamente, se deja caer en la cama. Apoya las manos en la nuca. Cierra los ojos. Y, aunque no quiere llorar, cae rendido en su inmensa tristeza.
Lágrimas."
Cuantos días me siento identificada con ese chico. Cuantas veces me creo invisible y lleno mi almohada de lágrimas. Cuantas veces siento lo lejos que estás de mi, y cuantas veces recuerdo nuestros momentos. Cuantas veces recuerdo tus manos secando mis lágrimas, tus labios junto a mi cara, mi boca. Y cuando me doy cuenta que eres imposible, que eres un recuerdo más... desolación. Y cuando sé que nunca más voy a escuchar un tequiero saliendo de tu boca... soledad.
Hay días, como el de hoy, en que lo mandarías todo a tomar por saco. Hay veces, como la de ahora, donde darías mucho por dejar de ser la protagonista de esa historia de miedo que no hace más que mantener la tristeza encerrada en lo más hondo de tu corazón, allí donde solo has podido entrar tú.
Y las ganas de seguir adelante se empiezan a desvanecer, las lágrimas ya no se dejan vencer...
Entra en su cuarto. Coge la carátula de un CD y la lanza con fuerza contra el suelo. El plástico se parte. A la mierda.
Tranquilamente, se deja caer en la cama. Apoya las manos en la nuca. Cierra los ojos. Y, aunque no quiere llorar, cae rendido en su inmensa tristeza.
Lágrimas."
Cuantos días me siento identificada con ese chico. Cuantas veces me creo invisible y lleno mi almohada de lágrimas. Cuantas veces siento lo lejos que estás de mi, y cuantas veces recuerdo nuestros momentos. Cuantas veces recuerdo tus manos secando mis lágrimas, tus labios junto a mi cara, mi boca. Y cuando me doy cuenta que eres imposible, que eres un recuerdo más... desolación. Y cuando sé que nunca más voy a escuchar un tequiero saliendo de tu boca... soledad.
Hay días, como el de hoy, en que lo mandarías todo a tomar por saco. Hay veces, como la de ahora, donde darías mucho por dejar de ser la protagonista de esa historia de miedo que no hace más que mantener la tristeza encerrada en lo más hondo de tu corazón, allí donde solo has podido entrar tú.
Y las ganas de seguir adelante se empiezan a desvanecer, las lágrimas ya no se dejan vencer...
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